mayo 12, 2017

Un mundo feliz

(un mundo nuevo, un lenguaje nuevo; el derecho de la infelicidad)


—Sí, ya lo sé —dijo Bernard sarcásticamente—. "¡Hasta los Epsilones son útiles!" También yo lo soy. Pero te juro que daría algo por no servir para nada. Lenina se escandalizó de tal blasfemia. 
—¡Bernard! —protestó con voz triste y llena de pasmo—. ¿Cómo puedes hablar así?
—¿Que cómo puedo? No, el verdadero problema es ¿Por qué no puedo? o mejor -pues, al fin de cuentas sé muy bien por qué no puedo- ¿qué es lo que experimentaría si pudiese, si fuese libre, si yo no estuviese esclavizado por mi acondicionamiento?
—¡Qué cosas más horribles estás diciendo, Bernard!
—¿Tú no sientes el deseo de ser libre, Lenina?
— No entiendo lo que dices. Yo soy libre. Libre de gozar de este tiempo, el mejor de los tiempos. "Todos somos felices ahora".
   Bernard se echó a reír.
—Sí, "Todos somos felices ahora", comenzamos a decirles a los niños de cinco años. 




—¡Magnífica montaña rusa! —dijo Lenina riendo. Peor la voz de Henry volvióse, un momento, melancólica. 
— ¿Sabes lo que era esa monta rusa? —dijo— La desesperación final y definitiva de un ser humano. La subida en un chorro de gases calientes. Será curioso saber si era de un hombre o de una mujer, de un Alfa o de un Épsilon... —Suspiró. Luego con tono jovial: — En resumidas cuentas —terminó—, una cosa es cierta: sea quien sea, fue feliz mientras vivió. Todo el mundo es feliz ahora. 
—Sí, todo el mundo es feliz ahora —dijo Lenina como un eco. 


Lenina movió la cabeza. —Fui  y  seré  me ponen triste —recitó ella; —tomo un gramo y solo soy.  Al fin, convencióle de que ingiriese cuatro tabletas de soma.


—Porque nuestro mundo no es el mismo que el de Otelo. No se pueden hacer automóviles sin acero, y no se pueden hacer tragedias sin inestabilidad social. El mundo es estable ahora. Las gentes son felices; tienen cuanto desean, y no desean nunca lo que no pueden tener. Están a gusto; están seguras; nunca están enfermas; no tienen miedo a la muerte; viven en una bendita ignorancia de la pasión y la vejez; no están cargados de padres ni madres; no tienen esposas, ni amantes que les causen emociones violentas; están acondicionados de tal suerte, que, prácticamente, no pueden dejar de comportarse como deben producirse. Y si cualquiera cosa no anda bien, ahí está el soma.


—Pero es que me gustan las inconvenientes. 
—Pues nosotros, no. —dijo el Inspector—. Preferimos hacer las cosas cómodamente.    Cambiando de tono, Bernard repitió pensativo: —Pero yo no quiero la comodidad. Yo quiero a Dios, quiero la poesía, quiero el verdadero riesgo, quiero la libertad, quiero la bondad. Quiero el pecado. 

1 comentario:

TORO SALVAJE dijo...

Pobre Bernard... pasará el tiempo y un día mirará atrás en su vida y verá que toda la luz que ahora desprende se apagó y que ya es un saco de piel y huesos que necesita un adiós definitivo...

Y Dios se reirá.

"get a job, go to work, get married, have children, follow fashion, act normal, walk on the pavement, watch TV , obey the law, save for your old age,

repeat after me: ´I am Free´"