junio 22, 2016

(despedidas que tardan en llegar porque no debieran darse nunca)

Cuantificar, cual miserable humano
el valor numérico de esta magnitud: 

Calor en el calor, 
santa picardía, 
mujer guapa que con los años
se pone bella cada vez. 

Doce cortinas amarillo canario, 
cubriendo el débil cuerpo de cinco pálidas fe. 

Catorce palabras cual tambor en la memoria, 
"que Dios Santo y María Santísima 
me los libre y proteja de cualquier tentación"

¿Cuántos consejos? 
¿cuántas caricias, 
¿cuantos chistes con doble intención?
¿Cuántos recuerdos? 
¿cuántas sonrisas? 
¿cuántas vecinas chismosas te vieron llorar?
¿Por cuántos acostumbraste rezar en las noches?
¿cuántos días al año te hacían feliz?
¿Y a cuánto los chicles, abuelita?
¿y a cuánto los besos?  
¿y a cuánto el amor? 
¿Dime quién cuenta ahora?
Si aprendimos los precios, 

pero aquí ya no estás tú.

2 comentarios:

Kosmisch dijo...

Hola! me encantó tu escrito, gracias por compartir!

Aquí me quedo, te sigo!

Me gustaría que te pases por mi blog literario para ver qué te parece y si te gusta, sígueme :).

saludos nos leemos!!

Katrina dijo...

Es muy propio de todos ahora intentar cuantificar todo lo que vivimos. Pareciera que todo no fuese más que matemáticas y se debiera mantener el equilibrio en la ecuación, no dar más de lo que te dan, no dar menos ¿cuanto amor? ¿cómo medimos eso?

Me ha gustado tu texto
Saludos

"get a job, go to work, get married, have children, follow fashion, act normal, walk on the pavement, watch TV , obey the law, save for your old age,

repeat after me: ´I am Free´"