mayo 13, 2012

Las tristezas de Juan Rulfo, para mí.

-Allá afuera debe estar variando el tiempo. Mi madre me decía que, en cuanto comenzaba a llover, todo se llenaba de luces y del olor verde de los retoños. Me contaba cómo llegaba la mareas de las nubes, cómo se echaban sobre la tierra y la descomponían cambiándole los colores... Mi madre, que vivió su infancia y sus mejores años en este pueblo y que ni siquiera pudo venir a morir aquí. Hasta para eso me mandó a mí en su lugar. Es curioso, Dorotea, como no alcancé a ver ni las nubes. Al menos, quizá deben ser las mismas que ella conoció.

-No lo sé, Juan Preciado. Hacía tantos años que no alzaba la cara, que me olvidé del cielo. Y aunque lo hubiera hecho ¿qué habría ganado? El cielo está bien alto, y mis ojos tan sin mirada, que vivía contenta con saber dónde la tierra quedaba.

Pedro Páramo - Juan Rulfo

3 comentarios:

Alba Flores Robla dijo...

Estás leyendo un libro, y de pronto te paras, y relees y piensas: qué bien esto, ahora y aquí.

reptilio dijo...

chicaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

sisupierakererte dijo...

Hermoso fragmento! Un beso grande

"get a job, go to work, get married, have children, follow fashion, act normal, walk on the pavement, watch TV , obey the law, save for your old age,

repeat after me: ´I am Free´"