agosto 24, 2011

Mamá, ya no quiero ser princesa.

Prefiero ser el héroe de la historia.

"¿Advirtió Gabriel lo que pasaba en el alma de aquella pobre mujer? No lo sabemos. Tal vez no. El egoísmo suele ser tan refinado en sus procedimientos, que no nos deja ver ni el mal que hacemos, a fin de no perturbarnos con el más ligero remordimiento. Cuando no somos completamente perversos, sentimos el daño que ocasionamos. Es preciso, pues, que nos proporcionemos la satisfacción de creer que nadie sufre por culpa nuestra. Y a la verdad, Gabriel no era un perverso. Era un egoísta, como somos la generalidad de los hombres, y hacía el mal casi sin darse cuenta de que estaba causándolo. Nadie sabe bien todavía cuan inagotable es la  mina del dolor que encierra el corazón de una mujer. Las lágrimas se secan, los sollozos se ahogan en la garganta sin que dejen de brotar en el alma los raudales del sufrimiento. Al salir Gabriel, Rosalía dijo adiós para siempre a sus muertas ilusiones."


"Una joven que se ve abandonada por hombre a quien ha hecho el ídolo de su alma, está obligada a reír, a charlar, a representar la tristísima comedia de la indiferencia. Le es permitido entregar sin reserva su corazón, pero llegando a verse traicionada, ¡ay de ella si da la más ligera muestra de dolor!"

La historia de un Pepe, Salomé Jil.

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repeat after me: ´I am Free´"